irando las sombras
descubro luces incandescentes;
oigo llantos
que disfrazan risas tras de ti;
siento cuchillas sobre la
piel que sólo abren mi mente;
saboreo mi sangre, néctar
de vida que no dejo escapar;
y mis miedos, de pestilencia
inconfundible,
hoy, son fragancias.
Bookmark/Search this post with

Comentarios
Enviar un comentario nuevo